[MY WORSHIP] 7 Fundamentos de un Equipo de Alabanza (Parte 1)

En Agosto del 2009 para el día del ministerio juvenil en Osorno, tuve la responsabilidad de impartir un taller para músicos y cantantes que asistían al encuentro; fueron alrededor de 50 personas las que formaron parte de aquel taller, en donde determinamos en nuestros corazones ser y levantar una generación de adoradores excelentes para Dios.

Fueron siete los principios que compartimos, se que hay muchos más, pero a continuación y junto con inaugurar la nueva categoría del blog [MY WORSHIP], que estará dedicada a la Alabanza, adoración y a músicos y cantantes, veremos siete cosas que no pueden faltar en un ministerio de alabanza.

1. VISIÓN

Debemos comprender que sin visión es imposible lograr cualquier objetivo en la vida, este principio se aplica en todas las áreas y proyectos que emprendamos, pero muy especialmente en el ministerio de alabanza, en donde es fundamental ser guiados por la visión y los propósitos de Dios. Hay muchas bandas y grupos que se forman y hay un número de ellos que no tienen objetivos claros, solo están ahí porque no hay quien mas esté, otros se han estancado en lo mismo cayendo en la rutina y la monotonía y otros cuantos están simplemente porque les gusta tocar o cantar.

Pero debemos saber que sin la visión de Dios para nosotros solo iremos de un lugar a otro y nada parecerá resultar verdaderamente. Tenemos que saber para qué estamos, a dónde iremos y cómo lo haremos. En todo esto debemos buscar y anhelar la voluntad y los diseños de Dios. Que nuestra visión como banda o ministerio concuerde también con la visión de nuestros pastores, de la Iglesia; amar esa visión, respetarla y apasionarnos por ella, serán aspectos claves para lograr los sueños grandes que Dios ha sembrado en nuestros corazones.

2. RESPONSABILIDAD

Lo primero aquí es que en un equipo de alabanza deben haber reglas claras, si no hay reglas que todos puedan respetar será muy difícil desarrollar la responsabilidad en tu equipo. La falta de compromiso y responsabilidad es uno de los males más grandes en un ministerio. Y por lo tanto se debe trabajar en torno a eso, exigiendo, motivando y siendo ejemplo a seguir.

Muchos reclaman de los demás, pero no se trata de los demás solamente, se trata de ti, de tu compromiso con lo que Dios te ha llamado a hacer. Tenemos que tener la voluntad de hacer las cosas bien y entender que no estas tú solo en el equipo, sino que tus actos repercutirán en los demás también.

Muchas veces se pierde el respeto por el liderazgo que en la mayoría de los casos resulta ser uno de los músicos y de los cantantes (un similar), pero esto no debe ser así, Dios pone a las personas idóneas en el lugar adecuado, y debemos respetar eso.

En un equipo de alabanza muchas veces se dice la frase: “Nadie es indispensable”, pero yo prefiero decir “Sin ti no es lo mismo, pero también otro puede ocupar tu lugar”, si el día de mañana tu faltas, tu equipo no se quedará indiferente, sino que lo afectarás también. Por lo tanto, debemos cuidar lo que tenemos y no mirar en menos lo que Dios nos ha dado o el lugar en el que nos ha puesto. Como músicos y ministros debemos cuidar nuestros actos, nuestras decisiones en todas las áreas de la vida, esforzarnos por desarrollar la responsabilidad aunque nos cueste. Al momento de subir a tocar o cantar eres una persona pública dentro de la congregación, todo lo que haces será observado y evaluado. Recuerda que a quien más se le da, más se le exige también.

3. TRABAJO EN EQUIPO

No estamos solos en la vida, ni mucho menos lo estaremos en un EQUIPO  de alabanza. Necesitas de los demás y ellos necesitan de ti, esa es la actitud con la que debemos trabajar.

La música es equipo, es armonía, requiere que todos estén en el lugar que deben estar, la palabra de Dios habla de “poner a las personas idóneas en el ministerio”, esto se refiere a gente que se complemente y que se ayude. Debemos aprender a cooperar con los demás, ayudarnos, levantarnos, tener paciencia, somos como una familia. Nadie dijo que sería fácil, muchas veces habrá disgustos y uno que otro hasta saldrá enojado, todo esto es parte de la vida, pero debemos amarnos como Dios nos ama, perdonar, pedir perdón, y ser capaces de continuar. Porque no están en juego los egos personales, ya que estamos trabajando en el Sueño de Dios, y esto supera  incluso nuestras propias vidas.

Es importante que se den las instancias para conocerse y compartir, a veces pasamos mucho tiempo juntos ensayando, pero no nos conocemos. Lo ideal es buscar instancias para que todos puedan compartir, ya que esto también influirá positivamente en los ensayos y demás labores del grupo. Al estar juntos hay armonía de corazón.

La música no la hace uno solo, sino todos deben encajar, no se trata de que mi instrumento o mi voz suenen más fuerte que el de mi compañero, sino de aprender a escuchar a los demás también. Aprende a escuchar el sonido del otro.

No es tiempo de estrellas individuales, aunque seas un solista necesitarás de personas de Dios que estén a tu lado, este es tiempo de brillar con la luz de Cristo y como equipos que adoren a Dios y que al adorar a Dios Él toque el corazón de la gente.

ESTE ARTÍCULO CONTINÚA:
7 FUNDAMENTOS DE UN EQUIPO DE ALABANZA: La Excelencia (Parte 2)
7 FUNDAMENTOS DE UN EQUIPO DE ALABANZA: La Creatividad (Parte 3)

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