El Hambre es la clave

Cada vez que un bebé siente hambre lo primero que hace es llorar, esta es una reacción normal en todos los niños, es su única manera de comunicarse con quienes los cuidan para poder obtener su alimento. De seguro un niño con hambre no se quedará callado, sino que buscará la forma de hacerlo saber para saciar su necesidad.

Esto sucede cuando somos pequeños, pero al ir creciendo comenzamos a valernos por nosotros mismos, ya no tenemos que andar llorando o gritando por la vida para que alguien nos dé algo o para obtener nuestros objetivos, nos volvemos más independientes y obtenemos las cosas por nuestras fuerzas.

Esto se ve reflejado también en nuestra relación con Dios, a veces creemos que todo lo podemos obtener por nosotros mismos, pero hay una gran diferencia entre las cosas naturales y las espirituales, ya que aparentemente las cosas naturales las obtenemos por nuestras fuerzas (en realidad no es así, porque nuestras fuerzas y capacidades humanas vienen de parte de Dios), y creemos que en el ámbito espiritual es lo mismo. Muchos creen que estando más tiempo involucrados en un programa lograrán avivamiento, o que trabajando con más esfuerzo abrirán los cielos, lograrán milagros o verán cosas sobrenaturales, pero luego ven desilusionados como todos sus esfuerzos fueron en vano.  Sin embargo, la clave no es trabajo arduo para crecer, quiero aclarar que para todo lo que queramos debemos esforzarnos y poner todo lo que podamos, pero todo debe partir de la dependencia de Dios y del hambre que tenemos por verlo a Él.

No solo es necesario amar el programa, la visión, y todo lo que hacemos y apasionarnos por eso, el amor que tenemos por lo que hacemos debe nacer primeramente del amor que le tenemos al dador de la visión, al dueño del Reino, al dador de nuestras fuerzas. Hay algo que nos llevará a ser diferentes en este mundo en el que cada día ocurren cosas peores, en el que hemos visto terremotos en las naciones y la angustia que hemos sentido como país al perderse muchas vidas y mucho de lo que se había logrado en tantos años, lo que nos hará levantarnos como nación no es solo nuestra solidaridad (esta es muy importante también) y las palabras de ánimo, lo que nos levantará realmente es volver nuestro rostro a Dios y comenzar nuevamente a depender de su presencia.

No son las estrategias que implementamos, ni tampoco el nombre de una iglesia en particular la que cambiará las cosas, es Dios el que puede levantarnos de nuestra mediocridad, y darnos vida eterna, es Dios el que derramará su presencia cuando estés implementando las estrategias y la visión que Dios te ha entregado, solo es Dios el que hará los milagros y cambiará los corazones.

Como un niño clama por su alimento que en este tiempo se despierte el hambre de su presencia en nuestro corazones y podamos clamar a Dios. Aquellos que clamen a Él serán los gestores del gran avivamiento que Dios tiene preparado para nuestra nación, Chile es especial ante los ojos de Dios, todo ha tenido un propósito; debemos despertar y movernos, no solo quedarnos en nuestra hambre y necesidad, no seamos autosuficientes esta vez, solo Dios puede darnos el alimento que necesitamos.

“Clama a mí, y yo te responderé,

y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”

(Jer. 33:3)

Anuncios

Comenta Aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s