Las Heridas

Todos, nos hemos hecho heridas, al caernos o golpearnos con algo, o tener un accidente, o de muchas formas más. Recuerdo que cuando tenía como seis años al querer cruzar una calle me atropello una bicicleta (no puede atropellarte una bicicleta jajaja), no fue un gran y espectacular accidente, pero me herí la cara, me tuvieron que llevar al hospital para limpiarme las heridas, hacerme curaciones y cubrirlas para que no se infecten. Luego de unas semanas haciendo todo lo que me dijeron comenzaron a cicatrizar y finalmente desapareció toda cicatriz por completo, ya que no fueron heridas profundas, ni nada tan grave.

Desde ese día cuando fui niño siempre tuve precaución al cruzar las calles, para que no me volviera a ocurrir lo mismo.

Como un año más tarde recuerdo que estaba en la casa de mi abuela, y por mala persona le quise pisar la cola a la gatita que tenían en la casa, y como a ella no le gustó, reaccionó muy violentamente mordiéndome (¬¬ lo sé, no te puede morder una gata. FAIL para mí ..jaja). Por ese mordisco que me dió la gata, tuvieron que ponerme  las vacunas para la rabia… ¿Cuál fue la lección? Nunca le pises la cola a una gatita blanca y tierna, porque no importa lo tierna que se vea, se defenderá. Así que jamás le he pisado la cola a un perro o un gato.

Así es como cada uno de nosotros desde niños vamos aprendiendo cosas, por medio de ese tipo de experiencias que no siempre son las más felices. Experiencias que aveces en mayor o menor medida nos afectan positiva o negativamente, pero al fin y al cabo, nos van dejando una enseñanza.

Pero qué sucede cuando las heridas y los accidentes no son físicos, sino emocionales, cuando no es nuestro cuerpo el que se hiere, sino nuestro corazón y nuestros sentimientos. Aquí es cuando las heridas y accidentes se traducen a fracasos, frustraciones, desilusiones, traiciones, abandonos, etc. Todas situaciones que nos marcan profundamente.

Las heridas emocionales en ciertos aspectos son muy similares a las físicas, ya que siguen un proceso similar. Al igual que una herida física, está el momento de mayor dolor e impacto, que es cuando recién somos afectados; luego buscamos la curación de esas heridas, muchas veces acercándonos a personas cercanas para recibir sus palabras de aliento y apoyo, otras veces nos aislamos y queremos pasar ese momento desagradable solos. Pero hay ocasiones en que las heridas no son curadas, es ahí cuando al igual que una herida en nuestro cuerpo, comenzará a infectarse y a provocarse algo peor.

Una herida emocional, una herida en nuestra alma, también se comenzará a infectar si no es sanada, los recuerdos cada vez se vuelven más amargos y los sentimientos de rabia, tristeza, rencor, soledad, frustración, comienzan a surgir y a formar parte de nosotros. Se forma una raíz de amargura, nos volvemos personas vulnerables. Evitamos cualquier situación o persona que se parezca a la que nos provocó la herida. Decimos aprender de aquello y haberlo superado, pero al no sanar una herida, simplemente se endurece nuestro corazón y en muchas ocasiones, sin querer, volvemos a provocar en otras personas heridas, con nuestras actitudes, formando un circulo vicioso sin final.

Todos hemos sido heridos y lamento informarte que lo seguiremos siendo, incluso seguiremos hiriendo a otras personas con nuestras actitudes y palabras o con la falta de ellas. Pero hay solo una cosa que podemos aplicar y que es efectiva al momento de querer sanar nuestros corazones, esto es el PERDON. La única manera en la que podemos ser sanos es perdonando y pidiendo perdón, cuando hacemos esto, salen a luz aquellas cosas que estaban escondidas haciéndonos daño, y podemos ser sanados, nuestras heridas son limpiadas, y pueden cicatrizar, sin dejar rastro alguno.

El único rastro que debiera dejar en nosotros una herida es una enseñanza, para aprender a seguir adelante, no aquella mala enseñanza que te hace evitar estar con las personas que te hirieron, no la enseñanza de reaccionar mal frente a las situaciones que te recuerdan los momentos dolorosos. Si me atropelló una bicicleta, o me mordió un gato, no por eso no voy a volver a cruzar las calles, o a andar en bicicleta, o voy a odiar a los ciclistas, o a matar a todos los gatos que encuentre, o voy a dejar de visitar la casa de mi abuela (la dueña de la gata). 🙂

Las heridas y los accidentes de la vida deben enseñarnos, deben hacernos crecer de la mejor manera, deben ser buenos y no desastrosos para nosotros. Cuando perdonamos, cuando pedimos perdón, demostramos madurez y crecimiento, pero no ese falso “crecimiento” que te hace ser orgulloso, sino uno que te lleva a reconocer tus errores, y a perdonar los errores de los demás.

“Es muy fácil herir, pero muy difícil perdonar” Solo aquellos que se atreven a crecer con capaces de hacer esto último, los demás son aquellos que seguirán viviendo cada día en el circulo vicioso de las heridas.

Anuncios

4 Respuestas a “Las Heridas

  1. Al igual que las heridas físicas, siempre hay como curarlas… lo que pasa que es que al ser humano le gusta prolongar el sufrimiento, o simplemente se cega y no sabe que al lado tiene alcohol y algodón.

    Me caes mal porque tu blog es super la raja ahahaha

Comenta Aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s