Hasta el final

Generalmente partimos bien todas las cosas, digo generalmente porque hay excepciones en las que comenzamos todo de la peor forma. Sin embargo, la gran mayoría de las veces nos esforzamos por comenzar haciendo todo con excelencia, con dedicación y con la máxima motivación, si hay detalles que no nos están resultando no nos decaemos sino que incluso nos automotivamos. Pero tambien hay situaciones en las que ya no basta con motivarse a uno mismo, o que otras personas nos digan lo que tenemos, y como tenemos que hacer las cosas de mejor manera. Hay ocasiones en las que nos desmotivamos tanto que ya no tenemos ganas de seguir adelante con nada de aquello que nos dio tanta alegría en algún momento.

¿Cuántos proyectos dejaste a medias en tu vida?, ¿Cuántas veces emprendiste algo y al poco andar te cansaste y te aburriste?. Siempre escuché que cuando uno comenzaba a hacer algo grande vendrían los obstáculos y las dificultades, y he podido comprobar que eso es justamente lo que ocurre. Muy pocas veces se abren todas las puertas juntas y el mundo entero gira a tu favor, al contrario, lo que suele suceder es que viene el cansancio, el agotamiento, y te aburres de los mismos problemas de siempre, te presionan tanto que en tu corazón incluso piensas en rendirte.

Llega el momento de la decisión en la que tenemos que elegir si seguir resistiendo hasta vencer con todo eso que se opone, o nos rendimos justo a la mitad del camino, o peor aún, justo poco antes de alcanzar la meta, sin siquiera darnos cuenta de que si hubiéramos resistido solo un poco más, habríamos logrado llegar hasta el final.

Creo que la motivación, y la pasión que rodea nuestros sueños son muy parecidas al fuego, ya que logran quemarte por dentro, lo puedes sentir, y mientras arden estás convencido de lo que tienes que hacer y de que nada te detendrá. Pero al igual que el fuego se apagan  y las llamas se extinguen poco a poco,  hasta quedar solo pequeñas brazas, y simplemente se nos acaba el combustible que hacía que ése fuego siga quemándonos. Pero ¿Por qué el combustible se termina? la respuesta es muy simple: ¡Porque no fuimos a buscar más! Nos detuvimos, y nos conformamos creyendo que todo era para siempre, y que nunca volvería el frío otra vez, que jamás nos cansaríamos y que en ningún momento dejaríamos de soñar.

En todo esto, debemos entender que somos nosotros los que debemos ir en busca de más combustible para darle vida al fuego que nos hace avanzar, somos nosotros mismos quienes tenemos que renovarnos cada día, en todos los ámbitos de la vida, sino tarde o temprano todo se volverá una rutina. La responsabilidad de prender ese encendedor, o de buscar más combustible es tuya, y nadie más lo hará por ti. La vida está llena de decisiones y a cada momento  tú y yo debemos decidir si nos rendimos o si seguimos adelante.

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