El poder de una relación

Hoy en día es tan típico escuchar que alguien dice de otra persona “es que me desilusionó”, “nunca pensé que me haría tanto daño”, o “no puedo avanzar mientras esté con él, con ella”. Y muchos han decidido cerrarse a la posibilidad de encontrar gente confiable, de rodearse otra vez con gente que les haga bien, creen que eso ya no existe.

Creo que si hay algo realmente importante en la vida de las personas son las relaciones  que construyen. Somos seres sociales por esencia. Si crees en la biblia puedes ver que Dios al crear al hombre dijo “no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él” lo que quiere decir “adecuada para él” (Génesis 2:18)  y creó a la mujer y junto con eso a la primera familia sobre la tierra. Para acompañarse, para ayudarse, para que estén juntos en todo lo que tenían que hacer por delante. Ahora si tu mirada es mas científica podrás darte cuenta que desde la antigüedad el hombre ha buscado estar con otros, ha formado familias, tribus, cultura y sociedad, todo esto no es más que el resultado de relaciones interpersonales e intercambio de influencias entre los seres humanos de generación en generación.

Estamos diseñados para habitar en comunidad, para establecer relaciones que nos ayuden a crecer, a establecer vínculos saludables con otros. Pero qué pasa cuando se construyen relaciones destructivas, cuando creíamos que todo iría bien y comenzamos a salir con alguien, con un grupo de amigos, con una persona, seguimos nuestras reglas, tratamos de hacerlo bien o nos dejamos guiar por el momento, pero finalmente las cosas no resultan como queríamos. Esto también es parte de la vida, muchos hoy se arrepienten de haber conocido a esa persona que les “desilusionó” a quien les traicionó.

El precio de una relación incorrecta es un corazón roto. Si, suena cursi, y hasta de teleserie venezolana, pero es la verdad.
Hay relaciones que nos detienen, que no nos permiten avanzar hacia lo que realmente queremos, hay relaciones que nos limitan para alcanzar nuestros sueños, incluso muchas veces para poder agradar a Dios, cosa que es importante para alguien que le ama. Hay ocasiones en la vida en las que tenemos que aprender a luchar por aquellos que amamos, por aquellos que nos aman, por esa gente que ha estado a nuestro lado. Hay muchas relaciones de amistad, familiares, de pareja que necesitan ser salvadas, y por falta de iniciativa, por esperar que otro se mueva, no hacemos nada y se diluyen en el tiempo. Al final lo único que nos quedan son recuerdos de los buenos momentos vividos.
Pero también hay relaciones que debemos desechar, que nos nos hacen bien, que no nos ayudan en nada. ¡Sacude de tu vida aquellas personas que te desgastan y que te detienen!

Toda relación es una influencia, entregamos de lo nuestro y recibimos de lo de la otra persona, de su forma de ser, de sus creencias, de su manera de ver la vida, de sus consejos, su apoyo o su “no apoyo”. Está en nosotros elegir bien de quien nos vamos a influenciar.

¿Cómo hago todo esto? Primero que todo, pidiéndole a Dios que nos rodee de la gente correcta, de gente que nos hará bien, y luego simplemente siendo inteligentes y viendo lo que nos conviene.

Una de las decisiones más importantes en la vida es elegir con quienes formaremos lazos de “amistad” con quienes tendremos algún tipo de relación. Elijamos bien.

 

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